14 mayo, 2010


Interviniendo A Quasimodo


La idea del ejercicio fue la siguiente: elegir de una serie de textos presentados en la clase el que más nos gustara o movilizara, e intervenirlo. La forma de la intervención era libre, se podría entonces agregar texto, cambiar las palabras o el sentido de las mismas, utilizar el original y encajarlo en una creación nueva, etc. Terminé eligiendo un breve poema de Salvatore Quasimodo, que me impactó por su hermetismo y su fuerza devastadora. Tan cerrado como abierto, tan puntual como universal:


Cada uno está solo
sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol;
y enseguida anochece.


La intención fue entonces abrir un poco el poema y anclarlo, llevándolo a algo más puntual. El resultado de tal destrucción por parte de quien escribe fue el siguiente:


De pie a bruces, al ras en la altura;
se imparten reflejos donde el matiz
el tacto, el cuerpo en su elemento
y ocurre un lenguaje silente, rito de cercanía
a piel, boca y pliegues
para olvidar, un momento
que cada uno está solo sobre el corazón de la tierra.
Así, traspasados por un rayo de sol efímero
súbitamente anochece
y dentro uno mismo, el otro, los demás
en la arena y el viento.


2 comentarios: on "Interviniendo A Quasimodo"

Cíclopa dijo...

-un poema abierto
tenía ahora más bocas para respierar...-

Juan Cruz,
gracias por pasarte (y por ver la coma, ella está muy feliz ahora...)

Un abrazo,voy a ver tus otros blogs,

Cíclopa

Juanopio dijo...

Gracias por la visita, Cíclopa, los otros blogs ya no van más, el que corre ahora es éste, un abrazo.

Publicar un comentario